Muchas veces, el ritmo agitado de todos los días quitan tiempo para atender a los hijos, conversar y jugar juntos. Saturados de obligaciones: los quehaceres de la casa, los problemas del trabajo, la escuela de los niños, etc. ¡Son demasiadas cosas!. Por eso a veces, el pequeño recibe  el estrés, cansancio y malhumor sin que ni siquiera se dé cuenta.

¿Cómo educar a los hijos?

Criar a un niño puede ser el trabajo más satisfactorio y complaciente del mundo, pero también es el trabajo más espinoso para la mayoría que no está preparado. El sistema utilizado por muchos padres es el de “tanteo”, es decir, aprenden a base de cometer errores, y puede resultar complicado hacer frente a una conducta desafiante que te pone al límite de forma constante.

Hay personas que consiguen educar sin castigos, dotados de humor y cariño, con medios para proporcionarle un ambiente alegre y libre de tensiones fuertes.

El castigo sería un instrumento, por sí solo ineficaz, que vendría en ayuda de aquel “camino normal” de la enseñanza de las normas morales y de la amistosa persuasión.  El castigo sería un frenazo momentáneo a un comportamiento irresponsable o peligroso, para sí o los demás, un stop que no debería dejar al niño angustiado y mudo, sino receptivo y capacitado para cambiar.

 

¿Cómo educar con disciplina y cariño?

La Explicación

Los niños indisciplinados suelen ser impulsivos e irreflexivos. No ven la trascendencia de sus acciones, o bien son reflexivos pero no aceptan la norma, aunque pactaron su cumplimiento. En general, tienen un modo muy peculiar de percibir su actuación:

  • Reducen la acción a sus términos materiales, sin querer ver su fondo y trascendencia.
  • Quieren hacernos ver que sus actos surgen espontáneamente de la nada “sin querer”, “por casualidad” “no me acordé”.
  • Presentan su comportamiento como aislado del mundo que les rodea, ignorando, como dice el filósofo, que no se puede hacer aquello que si todos lo hicieran sería una ruina la comunidad.
  • El Respeto

El verdadero padre de familia sabe acrecentar las relaciones después de una sanción con unas palabras de aliento, una palmada en el hombro, un reconocimiento de algo positivo “hoy te has portado muy bien, estoy contento de ti” Algo que transmita que le seguimos queriendo y tenemos ilusión por él. Nada de insultos, ironías, degradaciones ante los hermanos o compañeros, etiquetas odiosas “eres un vago” “mira lo bien que se porta tu hermano, no como tú…” ¿porque el castigo ha de ir contaminado de insulto?. Tampoco hemos de ser tan deportivos y superficiales que demos la impresión de “aquí no ha pasado nada”. Las decepciones y disgustos son reales.

Teniendo en cuenta que la sanción es solamente una parte del proceso educativo cuyo objetivo es crear disciplina desde dentro del niño.

Podría usted además darle una paliza y retirarle la confianza, pero ganará más si le habla al corazón, a solas, con calma, y le razonamos las cosas, y le preguntamos qué le pasa, porque lo hizo, etc.

El Diálogo

Tratar de ver las cosas como las ve él, cariño profundo, enseñarle el valor de la virtud y el peligro del vicio, y alguna sanción reparadora. Eso es educar.

El cuidado de la salud mental de los niños

Resulta sencillo para los padres identificar las necesidades físicas de sus hijos: alimentación nutritiva, ropas de abrigo cuando hace frío, llevarlos a dormir a una hora razonable, entre otras cosas.  Sin embargo, las necesidades mentales y emocionales de un niño pueden ser más difíciles de identificar, pero puede aprender a reconocer los síntomas.

Preste atención a las manifestaciones excesivas de enojo, miedo, tristeza o ansiedad. Los cambios repentinos en el comportamiento de su hijo pueden indicarle que hay un problema. También pueden serlo los comportamientos como ejercitarse excesivamente o dañar o destruir cosas.

Algunos problemas de salud mental comunes en los niños son:

  • Depresión
  • Ansiedad
  • Trastornos de conducta
  • Trastornos de atención e
  • Hiperactividad

Una buena salud mental permite que los niños piensen claramente, se desarrollen a nivel social y aprendan nuevas habilidades. Además, los buenos amigos y las palabras de ánimo de los adultos son aspectos importantes para ayudar a los niños a desarrollar la confianza en sí mismos, un buena autoestima, y una percepción de la vida emocionalmente sana. Tanto la salud física como la mental son importantes.

El amor, la seguridad y la aceptación deben estar en el centro de la vida familiar. Los niños necesitan saber que su amor no depende de sus actos o sus logros. Los errores y/o las derrotas deben esperarse y aceptarse. La confianza crece en un hogar que está lleno de amor y de afecto incondicionales.

Consolidar la confianza y la autoestima de los niños

Elógialos. Animar a los niños a dar los primeros pasos o aprender un nuevo juego les ayuda a desarrollar un deseo de explorar su ambiente y aprender. Permite que los niños inspeccionen y que jueguen en un área segura donde no puedan lastimarse. Muéstrales tu apoyo sonriendo y hablando con ellos a menudo. Sé un participante activo en sus actividades, pero sin entrometerte cuando desean hacer algo solos. Anímalos a hacer las cosas por sí mismos estando disponible para ayudar cuando te lo pidan.

Fundamentos para una buena salud FÍSICA en los niños

  • Alimentación adecuada
  • Un lugar adecuado para vivir
  • Abrigo y sueño
  • Ejercicio
  • Vacunación
  • Vivir en un ambiente sano

Fundamentos para una buena salud MENTAL en los niños

  • Amor incondicional
  • Confianza en sí mismos
  • Buena autoestima
  • Oportunidad de jugar con otros niños
  • Verse apoyados y animados
  • Vivir en un ambiente seguro
  • Disciplina apropiada
  • Amor incondicional

Rescatando los valores

Los valores, son todas aquellas actitudes, comportamientos o forma de proceder que lleve al hombre a defender y crecer en su dignidad de persona y que, así mismo, lo perfeccione en cuanto a ser hombre, en su voluntad, en su libertad, en su razón.

Los padres transmiten valores, consciente e inconscientemente, por medio de las pláticas que sostienen, de los límites que marcan y, principalmente, de nuestras actitudes y comportamientos. Los valores que orientan la vida de cada familia son recibidos de manera diferente por cada uno de los hijos. Incluso, no necesariamente los aceptan por la sencilla razón de que lo sean. Necesitan analizarlos, criticarlos, reflexionarlos.

  • Cooperación
  • Sencillez
  • Respeto
  • Disciplina
  • Libertad
  • Justicia
  • Honestidad
  • Perseverancia
  • Tolerancia
  • Responsabilidad
  • Solidaridad
  • Amistad
  • Bondad
  • Lealtad